Un proyecto colombiano de conectividad



24 de Agosto, 2015


“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

Winston S. Churchill
(1874 – 1965)

 

El Gobierno de Colombia nos da un ejemplo de visión de Estado, a través de un subsidio bien diseñado para construir la red de fibra óptica más importante de América Latina.  Con ella se ofrecerán servicios de conectividad a cerca del 80% del territorio colombiano, con enfoque en zonas que hoy tienen poco acceso a sistemas de comunicación e información modernos.

Hace un año, el gobierno realizó una licitación en la que participamos cuatro compañías de clase mundial para desplegar y operar la red y Azteca resultó ganadora.  La red tendrá una extensión de 19,000 kilómetros a lo largo de 753 municipios y para su construcción, el gobierno nos asignó un monto cercano a US$235 millones.

Me han preguntado si es conveniente para un país que el gobierno aplique este tipo de subsidios. ¿No es adecuado que las economías resuelvan sus problemas con base en criterios de mercado y que las empresas corran con todos los riesgos al realizar sus proyectos?

Los países con economías de mercado logran los más altos niveles de bienestar porque los consumidores deciden qué consumir y las empresas detectan inmediatamente, o incluso se anticipan a esas necesidades y producen de manera eficiente lo requerido.  En este proceso continuo de interacción entre la oferta y la demanda, las sociedades generan bienes, servicios, empleos y crecimiento económico.

Sin embargo, incluso los economistas más liberales reconocen que los mercados tienen fallas y no resuelven todas las necesidades satisfactoriamente. Debido a estas fallas puede ocurrir, como en el caso de las regiones apartadas de Colombia, que se haya producido una cantidad insuficiente de servicios de comunicación de banda ancha.

Claramente en estas zonas remotas se requiere más infraestructura de telecomunicaciones que lo que los participantes en la industria están dispuestos a proveer. Es a través de políticas públicas como este subsidio, que se dinamiza al mercado y se hace viable un proyecto de inversión que en condiciones de libre oferta y demanda difícilmente lo sería. De no ser así, millones de familias y empresas se quedarían sin conectividad, a pesar de que el beneficio de tenerla supera por mucho los costos de desplegar y mantener la red.

En Azteca, comenzamos la instalación de esta red hace un año, cuando Colombia contaba con sólo 325 municipios con fibra óptica. En este lapso prácticamente duplicamos el número de municipios con este servicio a través del despliegue de más de 7,000 kilómetros de fibra. En Colombia lo más que se había construido eran 1,000 kilómetros por año. Hemos logrado instalar hasta 120 kilómetros en un solo día.

Por medio de la red de Azteca, en alrededor de año y medio más, los servicios más importantes de conectividad estarán al alcance de la población en prácticamente todo el territorio colombiano a precios accesibles a través de las operaciones de una empresa competitiva. Las políticas públicas muchas veces violentan al mercado para lograr objetivos meramente políticos, pero en este caso un subsidio bien diseñado tiene efectos muy positivos para la sociedad.

El gobierno colombiano tiene claro que existe una fuerte relación entre el acceso a las telecomunicaciones y el crecimiento económico—ya he comentado sobre este tema.

La conectividad mejora el bienestar de las familias y la productividad de los negocios.  En Grupo Salinas hemos convertido en nuestra misión apoyar los proyectos que mejoran la calidad de vida de la Base de la Pirámide y nos sentimos honrados de ser parte de este proyecto orgullosamente colombiano.

 

Fuente:

www.ricardosalinas.com/blog